LA PROBLEMÁTICA DE LA ESCASEZ DEL PSICÓLOGO DE LA SALUD EN MÉXICO
Para desarrollar el presente tema, reflexionemos desde la raíz, es decir, la manera de preparación académica que se da al profesional de la salud, en donde a decir de Piña, Sánchez, García, Ybarra & García, (2013), la mayoría de los programas de formación y entrenamiento en psicología de la salud tanto en licenciatura como en posgrado, sean programas que no proveen los recursos competenciales que faciliten la incorporación de los futuros psicólogos a los equipos interdisciplinarios de salud.
Los mismos autores, nos continúan diciendo que muy pocas universidades realizan acercamientos con instituciones de salud, algunas universidades como la UNAM han realizado acercamientos a programas académicos por parte del a Facultad de Psicología con instituciones de salud por medio de sus programas de residencia o investigaciones que han creado los institutos nacionales de salud son muy escasos.
Por tanto, vemos que una de las principales problemáticas a las que nos enfrentamos proviene desde la raíz de la preparación del Psicólogo de la Salud, en donde, al egresar, se ve ante la realidad que la mayoría de los institutos dedicados al ámbito de la salud no cuentan con programas donde se involucre a este profesional.
Así pues, la importancia de que existan programas de preparación académica de un Psicólogo de la Salud versa en que la psicología como disciplina de conocimiento se funda en la premisa de que las personas se comportan de determinada manera y en determinadas circunstancias, para cuyo entendimiento se requiere de una teoría general de procesos que permitirá describir y explicar, considerados estos como fines principales que sigue cualquier teoría psicológica general de procesos, en donde, en el ámbito de la salud, se describe y explica de forma distinta, y es esta diferencia la que sirve para entender por qué en el contexto particular de la relación psicológica y salud es fundamental: contar con modelos teóricos debidamente articulados en lo conceptual, que sean susceptibles de ser probados y validados en los distintos escenarios sociales, que provean de elementos mínimos para generar conocimiento tecnológico o aplicado para ser utilizado en aquellos escenarios en los que se requiere trabajar con la conducta de las personas ya sea promoviendo las que se vinculan con el cuidado y mantenimiento de la salud, o modificando las de riesgo por las de prevención, o bien facilitando las que son pertinentes para el ajuste a la enfermedad y los tratamientos fundamentalmente. Es decir, se debe de proveer a los profesionales de la psicología los recursos competenciales (saber qué y saber cómo), que les permitan incidir de manera eficiente sobre los problemas de salud. (Piña, Sánchez, García, Ybarra & García, 2013).
Adicional al aspecto académico, otra de las principales problemáticas a las que se enfrenta el sector salud es que no se tiene claro qué se espera del psicólogo en el contexto de las propias instituciones de salud, ya que resulta ilógico e incomprensible definir un perfil profesional si se desconoce cuáles son las necesidades más apremiantes de las instituciones del sector salud y las de las comunidades entendidas como escenarios institucionales y naturales como son la familia y entorno social del paciente. (Piña, Sánchez, García, Ybarra & García, 2013).
Tales necesidades versan sobre conocimientos de modelos teóricos y sus características conceptuales como salud y enfermedad, políticas públicas en materia de salud y su relación con la psicología, , procedimientos, sistemas de observación y registro y habilidades como evaluación de necesidades individuales, familiares y comunitarias, como requisito preventivo para el diseño, instrumentación y evaluación de programas preventivos, de rehabilitación, o de cuidados paliativos, diseño y puesta en marcha de programas de investigación, de intervención en las comunidades, para interactuar eficientemente con otros profesionales de la salud. (Piña, Sánchez, García, Ybarra & García, 2013)
Siendo este último más un problema de tipo cultural, en donde no se pensar que el psicólogo de la salud es sustituible, es decir, no se puede suplir a un psicólogo de la salud con un psicólogo en general ni mucho menos con un médico, enfermera, psiquiatra, trabajador social o algún otro profesional de la salud y para lo cual, la promoción de la psicología de la salud será una herramienta trascendental, tema que veremos en el siguiente apartado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario